El Capítulo Perú del Plan Binacional Perú–Ecuador, en articulación con la ONG Naturaleza y Cultura Internacional (NCI), viene implementando un nuevo conjunto de proyectos en el Corredor de Conservación Andes del Norte, orientados a fortalecer la resiliencia de los ecosistemas y de las comunidades frente a los efectos del cambio climático.
Esta nueva etapa da continuidad a los avances alcanzados entre 2023 y 2025, incorporando un enfoque más integral que articula conservación, producción y gestión sostenible en el territorio.
Los proyectos responden a desafíos persistentes en la zona, como la degradación de bosques y páramos, la presión sobre fuentes de agua, el incremento de incendios forestales y la vulnerabilidad de los medios de vida rurales. Frente a ello, se apuesta por intervenciones que fortalecen la gestión comunitaria, promueven servicios ecosistémicos y consolidan capacidades locales para una sostenibilidad a largo plazo.
Actualmente, se vienen ejecutando cuatro proyectos complementarios que comparten un enfoque territorial y buscan generar impactos positivos en lo económico y ambiental articulados en el corredor.
Uno de ellos está orientado a la prevención y manejo de incendios forestales, mediante el fortalecimiento de la gobernanza comunitaria y el desarrollo de capacidades locales. La iniciativa beneficia a más de un centenar de familias en Piura y Cajamarca, e impulsa herramientas de monitoreo, formación de brigadistas y acciones de restauración en zonas afectadas.
En paralelo, se implementa un proyecto enfocado en la regulación de la polinización, que promueve la apicultura y meliponicultura como estrategias para mejorar la productividad agrícola y fortalecer la conectividad ecológica. Esta intervención trabaja con asociaciones locales, impulsando tanto la investigación aplicada como la organización productiva.
Otro componente clave es el proyecto de recuperación de la recarga hídrica, que busca mejorar la disponibilidad de agua para uso poblacional y agropecuario en comunidades de Ayabaca. A través de infraestructura de riegos y abastecimiento para el consumo humano, reforestación y fortalecimiento comunitario, se espera incrementar el acceso y la gestión sostenible de este recurso esencial.
Finalmente, se desarrolla un proyecto para la producción sostenible de la tara, orientado a la recuperación de áreas degradadas y la generación de oportunidades económicas mediante sistemas agroforestales. Esta iniciativa contribuye tanto a la restauración ambiental como al fortalecimiento de las organizaciones locales.
En conjunto, estos proyectos reflejan un avance en el enfoque de conservación productiva, incorporando una mirada más territorial que integra biodiversidad, servicios ecosistémicos y desarrollo local.
